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Hogares Calasanz
Educación alternativa con los niños de la calle
Provincia Escolapia de México
marzo - abril de 2003
No. 13
Año
3
 

Descúbreme
o te devoro
A finales de febrero entré en una de esas grandes
librerías de Barcelona y a los pocos minutos mis ojos se toparon con una
foto que podría llamar “familiar”: niños de la calle. Era la portada
de un libro. Su título: DESCÚBREME O TE DEVORO. Historia oral de los
niños de la calle de Salvador –Brasil- su autora: Yara Dulce Bandeira de
Ataide, y estaba publicado por Flor del Viento Ediciones, Barcelona
enero-2003. Recién salidito del horno. Lo compré. Profesionalmente hablando
hay que estar al día y la literatura “genuina” sobre los niños de la calle
es escasa.
La primera parte del libro expone cómo se hizo la
investigación y la tercera saca las conclusiones. Para mí la parte más
interesante del libro es la segunda donde se recogen los testimonios de los
niños de la calle. Para los que llevamos años acompañando y educando a los
niños de la calle el libro, se podría decir, no ofrece nada nuevo; pero eso
es falso. Esta obra es un toque de alerta a no “dormirse” en la propia
“experiencia”. “Lo de siempre” se va matizando con el paso de los años y es
aquí donde uno debe estar dispuesto a aprender un poquito más cada día.
Los relatos de los niños, con su lenguaje directo y sin
tapujos, vienen a confirmar lo que hace ya tantos años nos enseñó el
Chinchachoma. A grandes rasgos el perfil del niño de la calle sigue
siendo el mismo, al menos en Iberoamérica. Veámoslo con unos ejemplos
tomados de entre sus páginas:
·
La violencia y la desintegración familiar
es la causa principal de que los niños vayan a la
calle
“Tengo trece hermanos, pero sólo
tres del mismo padre y madre. Los otros diez sólo son hermanos por parte de
mi madre, de otros hombres. Hoy por hoy, mi madre no vive con el padre de
ninguno de nosotros... ¡no pasará mucho tiempo hasta que se quede preñada
otra vez y traiga otro infeliz al mundo!
Pienso que el niño que le dan en
casa, tiene que irse a la calle... ¿quién manda a los padres pegarles?...
los padres pegan y quieren que los hijos se queden quietecitos... pero los
niños se cabrean, ¡porque a nadie le gusta que le den!... ¡un hijo no nace
para recibir y pasarse la vida recibiendo!... ¡por eso los hijos se rebotan,
se van a la calle y nunca más regresan a casa!” (Tito, 13 años).
“No sé quién es mi padre. Nunca le he visto y en casa no
se habla de él. Cuando era pequeña tenía muchas ganas de conocer a mi padre,
de ser como los otros niños que tienen padre y madre y una familia. Ahora ya
es tarde. ¡Ya no me interesa más y escupo y me cago en la familia!...
(Rosa, 13 años).
“No me gusta que la gente la llame borracha, sé que es
verdad pero no me gusta que hablen así… Sé que no está bien tener vergüenza
de mi madre, pero yo la tengo, y ¡punto!…” (Jucélia, 10 años).
“¡Tengo una madrastra que es la peste y si pudiera la
mataba y la cortaba a cachitos!… ¡es una asquerosa!… ¡es el demonio en
persona!… (Zeli, 12 años).
“Me escapé de casa para que no me pegaran más. Me pegaban
mucho, y mi padre era muy bruto. Entonces me eché a la calle.” (Paulinho, 11
años).
“Ya le he dicho a mi madre que volveré a casa cuando mi
padrastro se largue”
(Luiz, 11 años).
“¡Mi madre me dejó en la comisaría y se fue, y nunca más
me vino a buscar!…”
(Careca, 13 años).

·
Tienen “obligaciones económicas”
“Tengo que trabajar duro en el
semáforo, porque si llevo poco a casa, me riñen y no me gusta oír broncas.
Mis padres me controlan porque necesitan el dinero para los gastos de la
casa” (Bolo-Fofo, 11 años).
-
Experimentan sentimientos de venganza
“Quiero estudiar, ser soldado y
volver a Crato para matar a los soldados que mataron a mi familia... no
quiero ser pistolero porque el pistolero mata y va a la cárcel y el soldado
mata y no le pasa nada...” (Neném, 10 años).
·
En la calle son
explotados por los adultos
“Hay algunos hombres que enseñan y mandan a los niños a robar. ...
Obligan a los niños a robar todo el día, tienen que llevar lo que les piden
y si se descuidan o no los obedecen, les pegan, los matan y hacen verdaderas
animaladas. Por eso los niños tienen miedo y deben obedecer...” (Almiro, 13
años).
·
En el grupo
encuentran protección y solidaridad,
pero hay que ganarse el
lugar
“Éramos justos y legales;
siempre estábamos juntos. Donde uno iba, allí estaba el otro, y siempre
dividíamos el dinero de manera justa, sin que ninguno le quitara nada al
otro.
Una vez Jilo me dio con una lata
en la espalda. Le respondí con una pedrada, se puso rabioso y se abalanzó
para pegarme... me dijo que tuviéramos una pelea... me acerqué y le di un
puñetazo y yo también recibí otro... fue una pelea dura. Hoy en día él es mi
amigo y nunca más se ha aprovechado.” (Bolo-Fofo, 11 años).
“Si el novato es simpático,
empieza a hacer amigos y le va cayendo bien a la gente, y en poco tiempo el
grupo le acepta y pasa a defenderle de los niños de afuera... así todo el
mundo pertenece a un grupo fuerte y unido” (Almiro, 13 años).
·
En la calle se
es libre
“Me gusta mucho andar por la
calle sin hacer nada... de allá para acá... ir adonde quiero... hacer lo que
quiero... sin que nadie me mande... sentirme dueño de mí mismo, de mis
actos, dueño del lugar donde estoy... si quiero descansar aquí mismo, pues
voy y descanso... si quiero dormir, duermo y listo... sin que nadie se meta
en mi vida... me gusta ser libre... ¡porque soy como un pajarillo que no le
gusta estar enjaulado” (Tito, 13 años).
·
Temen y odian a
la policía
“A los polis no les gustamos...
pegan a los niños y nos llaman delincuentes, vagabundos, y que hacemos cosas
malas...“ (Dito, 12 años).
“En la calle hay muchos policías
que les gusta pegar, quitarnos el dinero y darnos patadas... La policía nos
mete miedo, nos coge y nos lleva a CRT (Centro de Recuperación) Por eso me
da miedo la policía. Te ponen la pistola en la boca, en la oreja, en la
garganta, dicen que echemos a correr y nos amenazan con pegarnos un tiro.
Tengo miedo del futuro y de la policía porque ellos me pueden matar. A un
amigo mío lo mataron por robar”
(Guga,
12 años).
“¡Los policías son unos
desgraciados!... Si pudiera les partiría la cara a esos cabrones. ¡Prefiero
confiar en un ladrón que en un policía!” (Tito, 13 años).
“Cuando la policía pasa por ahí,
empieza a cachearnos... Nos obligan a bajarnos los pantalones para ver si
escondemos grifa o cola. Y no hay manera... nos los tenemos que bajar, ¡si
no, recibimos!” (Paulinho, 11 años).
“Sólo le tengo miedo a la
policía... no tengo miedo de la gente, ni de las almas, ni de los
fantasmas... ¡soy muy valiente!... ¡sólo me da miedo la policía!...” (Gera,
12 años).
·
Las
instituciones gubernamentales no les “sirven”
“No me gusta FAMEB (Institución
de asistencia del estado de Bahía) porque allí pegan a los niños... Los
monitores (= custodios) les envían a robar para que se lo repartan con
ellos... les ponen algo en la comida para dormirles las rodillas y así los
niños no pueden correr y escaparse... cuando los niños llegan con ropa
buena, se la quitan y les dan otra hecha polvo. Duermen en el suelo que está
frío... el café tiene dos dedos de poso y uno de agua... el pan es de diez
días y la mantequilla está rancia... Todo es horroroso”
(Tito, 13 años).
“El Centro (de menores) es un
asco. No sirve para nada. ¡Las personas allí nos tratan fatal!... Nos pegan,
nos insultan y no nos dan de comer; parecemos animales. Mis amigos tienen
miedo y no hablan mal del Centro, pero yo no tengo miedo, ¡no!... ¡Yo digo
lo que pienso!...¡El Centro es una mierda!... Febem también lo conozco y ¡es
también la misma mierda!... Parece una cárcel. Castigan mucho a la gente y
les pegan por cualquier tontería que hagan... Los niños se mezclan con las
niñas... los mayores violan a los más pequeños, les pegan, les hacen cosas
asquerosas... obligan a los pequeños a que huelan y les chupen sus
miembros... ¡Es un infierno!... (Fafá, 11 años).
·
Les gustaría
hubiera instituciones donde fueran realmente atendidos
“Hay dos días a la semana que no
estoy en la calle. Me quedo en Pró-Meninos de las ocho de la mañana a las
cinco de la tarde. Pasamos el día así: lo primero es el café y después
jugamos a voleibol... después hacemos teatro... Después comemos, descansamos
y salimos a jugar a la pelota. Cuando llega la profesora, se acaba el juego
y nos enseña a leer y escribir. La gente de Galpao (Institución que acoge
a niños de la calle) es muy buena y a los niños les gusta mucho... pero a
veces pienso que es un rollo, me mosqueo y me entran ganas de armar follón
porque creo que deberíamos dormir allí también y ver la televisión de
noche... debería haber literas y una sala para estudiar y habitaciones para
poder dormir, y así no tendríamos que volver a la calle” (Tito, 13 años).
·
Ocupan toda
clase de drogas
“Tomo drogas, tomo maría, coca y peyote. Cuando no puedo conseguir nada,
esnifo cola de zapatero. Esnifo, me pico, fumo... puedes usar cada droga de
una manera diferente. La maría la transformo en otras cosas: la mezclo con
acetona, con alcohol y vinagre... Mis compañeros me dan las drogas cuando no
tengo dinero para comprar y yo les doy cuando tengo y ellos no... ¡somos
como hermanos!... Nos ayudamos los unos a los otros... Algunos policías nos
dan droga, otros nos la compran y otros nos la roban... ¡depende de la
suerte!...” (Fafá, 11 años).
·
Vida sexual
activa a muy temprana edad
“Me estoy siempre enrollando con
otras niñas de doce, diez o trece años, me da igual la edad que tengan... lo
que interesa es que nos apetezca... nos acostamos, ella se levanta la
falda...Tengo una novia. Por la noche la tumbo.... “ (Guga, 12 años).
“Follo (=chingo) con las chicas
allí en la Terminal... nos vamos a una esquina oscura y de madrugada, cuando
no pasa nadie, nos tumbamos juntitos y yo empiezo besándole la boca,
después...” (Paulinho, 11 años).
“Tuve una novia y ya he
follado... ella tenía doce años y follábamos en el tejado de su casa...”
(Flavio, 12 años).
“Una vez un niño me llamó para
que se la..., me dijo que daba mucho gusto. Como nunca lo había hecho, lo
probé... no me gustó” (Neném, 10 años).
“Hay un niño aquí que se la
tengo jurada. Un día le mataré porque es un desgraciado. Me quería dar por
el c... yo estaba durmiendo en la estación, allí en mi esquina, y él llegó.
Se tumbó y se puso a mi lado, muy despacio...” (Luiz, 11 años).
“Le di besos en la boca y
después lo hicimos. Yo tenía diez años y ella también ”
(Gera, 12 años).
·
Quisieran
estudiar un poco más
“Dejé el colegio porque mi
madrastra no me dejaba que fuera todo el día... Me gustaría mucho volver
allí para aprender a leer un poquito más y también aprender a sumar” (Paulinho,
11 años).
“Quiero volver al colegio otra
vez y empezar a leer y a escribir... no quiero tener que ir preguntando a la
gente dónde va ese o aquel autobús...También quiero aprender a escribir para
poder enviar cartas a mi familia, cuando eche de menos a mi madre... me da
vergüenza pedirle a alguien que la escriba por mí... ¡la quiero escribir yo
mismo!” (Guga, 12 años).
·
Tienen buena
opinión de los sacerdotes
“Aquí en Salvador me
atropellaron otra vez... Quien me vino a ayudar fue un cura. Me llevó al
hospital y hoy en día me sigue ayudando. Nos hicimos amigos y siempre me da
comida. Dios sí que sabe lo que hace... mandó que un coche me atropellara y
luego envió a un cura bueno para que me ayudara y se hiciera mi amigo” (Careca,
13 años).
“Conozco un cura que se llama
Jorge y es muy bueno. Él ayuda a los niños y a las niñas que viven en la
calle. Vive en Paripe. Los otros curas que conozco también son buena gente,
hablan con tranquilidad, con bondad, y no pelean con la gente” (Guga, 12
años).
“Un la iglesia hay muchos curas.
Ellos son buena gente y ayudan a los niños y a los pobres que andan por ahí,
pidiendo una limosna por el amor de Dios... (Carlos, 10 años).
“Muchas veces he ido a la
Igreja Universal do Reino de Deus… El negocio de esa iglesia es
convencer a la gente para llevarse su dinero… me di cuenta y dejé de ir. Eso
sí, los curas son diferentes. Los curas para mí son personas muy buenas,
como el Papa”
(Almiro, 13 años).
·
Sueñan en el
futuro
“Cuando sea mayor, quiero ser
jugador de fútbol, porque los futbolistas ganan mucho dinero y son
famosos... todo el mundo te conoce y sales en la televisión...” (Flavio, 12
años)
“Cuando crezca quiero ser
gerente en Pólo... Quiero trabajar... Trabajar en cualquier cosa...
cualquier tipo de trabajo que me permita ganar dinero y comprar comida,
ropa, algunas cosas, todo lo necesario dentro de una casa. Quiero ser
alguien que no necesite robar para tener dinero, ¡aunque tenga que trabajar
duro para conseguirlo!...” (Tito, 13 años).
“Mi problema en esta vida es el
cambio que tengo que darle a mi futuro para no convertirme en un ladrón...
Dios pone a cada uno en el mundo como es, ¿no es verdad?... Sólo espero que
Dios me haya puesto en este mundo para ser un buen chaval y no para morir
acribillado a balazos por la policía” (Almiro, 13 años).
“Mi vida , la pienso vivir así:
crecer, buscar un trabajo y tener a mi chica y ser feliz junto a ella…” (Paulinho,
11 años).
Por supuesto que el libro da
mucho más de sí. Esto es sólo un botón de muestra. Mi consejo es que lean el
libro, principalmente los que trabajan en la educación de los niños de la
calle.
En los escritos del Chinchachoma,
algunos con más de 25 años de antigüedad, ya encontramos descritos muchos de
estos “rasgos”.
Incluso encontré un testimonio
sobre las fiestas de cumpleaños: “Nunca he tenido una fiesta en mi
cumpleaños... desde que era pequeño siempre he querido tener un pastel de
cumpleaños... siempre he querido invitar a mis amigos a una fiesta y que
todos me cantaran ‘cumpleaños feliz’... pero nunca lo he hecho porque en
casa nunca ha sobrado el dinero para fiestas... por eso siempre me ponía
triste el día de mi cumpleaños... no me gusta ese día... para mí es un mal
día.” (Dito, 12 años). Los que llevamos un tiempo en Hogares sabemos que
casi es imposible celebrar una fiesta de cumpleaños sin que algún niño/a del
hogar se ponga profundamente triste o … agresivo con todos. Todo tiene su
explicación.
A simple vista este libro no me ha enseñado nada nuevo, pero me ha hecho
un gran bien. A veces las cosas más sabidas necesita uno “revivirlas” para
poder revisar cómo anda uno en su labor educativa con los niños/as de la
calle. Es lo que nos inculcaba el P. Alejandro: hay que ver el mundo desde
la óptica del callejero (con el paso del tiempo podemos tener “cataratas”).
Hay que vivir su vida, en la medida de lo posible, para
entenderlos y darles lo que realmente necesitan.
Debemos seguir con este
ministerio si de verdad queremos ser escolapios VESTIDOS SOLAMENTE DE
EVANGELIO Y SANDALIAS.
También me ha hecho reflexionar
en lo acertado del método educativo de Hogares tan a la medida
de los callejeros; el día que lo perdamos habremos dejado de servir
a los niños de la manera que más necesitan, aprecian y valoran.
Josep Margalef Isern, Sch.
P. (19-abril-2003).
noticias
Veracruz
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Durante las vacaciones de
Primavera los chicos han visitado a sus familias. Nos da gusto que poco a
poco se vayan reintegrando con ellos.
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Agradecemos a las damas del
patronato el convivio que nos han organizado para festejar el cumpleaños de
Alí y Santiago.
·
La sociedad de padres de
familia de la Escuela Calasanz nos invitó a una función de cine. Todos
disfrutamos la película “Dinosaurios”.
·
Los chavos mayores se
dedicaron a trabajar en las vacaciones para solventar sus diversiones.
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Recibimos la agradable visita
de Oscar, prenovicio escolapio. Muchas gracias por recordarnos.
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Agradecemos a la Universidad
Cristóbal Colón por su apoyo con dulces y regalos para nuestra fiesta del
día del niño.
Tlalpan
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Agradecemos la visita de los
jóvenes de la convivencia vocacional de los escolapios. En esta ocasión nos
pintaron la sala de la casa.
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Durante la Semana Santa
nuestros chavos participaron en la Chavipascua de la parroquia de
Tlalcoligia. Muchas gracias al P. Javier Rosales por invitarnos.
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También recibimos la visita de
nuestro amigo Eloí y Paco del prenoviciado escolapio. Nos divertimos mucho
con ellos en el paseo a los arenales.
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Enviamos un cariñoso saludo a
nuestro querido tío Barney (Héctor Cruz, escolapio) que se acuerda de
nosotros desde Roma donde está estudiando.
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Agradecemos a la tía Graciela
y a la tía Andrea los convivios tan bonitos que nos organizan para los
cumpleaños y ahora para el día del niño.
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También agradecemos la visita
de David y Rocío, exalumnos del colegio Fray Pedro de Gante, que vinieron a
convivir con nosotros en las vacaciones.
Puebla
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Hemos tenido un paseo muy
divertido en Ahuehuetlán el Grande durante las vacaciones de Pascua. Ahora
no regresamos con niños nuevos como nos ha sucedido en otras excursiones.
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Para celebrar el día del niño
las tías organizaron una función de cine en el hogar de los más pequeños
donde se reunieron todos los chavos.
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Lamentablemente Diego se cayó
de la patineta y se fracturó un brazo. Le deseamos una pronta recuperación.
·
Tíos, chavos y colaboradores
competirán en una carrera a favor de niños con cáncer. El evento se
realizará en el parque ecológico el 30 de mayo.
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Nos visitó la tía Soco de los
Hogares Providencia. El padre Chalío visitará próximamente esa institución
para impartir una conferencia.
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