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A pesar de las
dificultades que nos encontramos todos los días, como en cualquier
familia, no faltan también las oportunidades de darnos cuenta de que no
estamos solos en el camino. Afortunadamente siempre hay alguien que toma
la iniciativa de compartir algo con estos niños y así es como les llega
a su nuevo hogar la posibilidad de gozar lo que en otras circunstancias
no pudieron tener. Dedicamos este número, con todo agradecimiento, a
nuestra amiga Sonia Téllez.
 
Encuentro de tíos
La capacitación
esmerada y constante es imprescindible en cualquier labor educativa. Es
por eso que periódicamente nos reunimos los educadores de Hogares
Calasanz (los tíos) con la finalidad de poner en común los elementos que
nos ayudan a servir mejor a nuestros chicos. Servirlos cada día mejor
es nuestra mayor pretensión.
En esta ocasión fue el campus Calasanz de la Universidad
Cristóbal Colón de Veracruz
www.ver.ucc.mx el espacio que se nos proporcionó para realizar
nuestro encuentro de estudio, evaluación y convivencia el sábado 7 de
febrero.
Iniciamos la jornada con una análisis de la realidad
social, política y económica, a cargo del P. José Fidel Unanua. Las
aportaciones de esta sesión fueron importantes para ubicar nuestro campo
de trabajo dentro de un contexto de fenómenos complejos, explicados de
modo muy accesible por nuestro expositor. El proceso de los Hogares
Calasanz no es asistencial sino educativo. No se trata sólo de resolver
necesidades inmediatas sino de construir alternativas ante una sociedad
concreta que abandona a sus niños. Las actividades asistencialistas,
bajo su apariencia de bondad y buen corazón, terminan por reforzar los
procesos de exclusión. Tampoco se trata de conformarnos con una
capacitación exclusivamente intelectual, que se olvide del aspecto
afectivo. Los chavos, nos recuerda nuestro Enoc, no piden tíos sabios,
piden tíos que los quieran.
La educación en hogares, vamos concluyendo todos, es
un proceso que proporciona herramientas para enfrentar los problemas,
que capacita para la construcción de nuevas posibilidades, que motiva la
responsabilidad sobre el destino que cada quien se modela, que devuelve
a cada uno la seguridad arrebatada cuando hubo abandono, que invita a
cuestionar el entorno, que vuelve a llenar el vacío interior, que
desarrolla todas las habilidades posibles de cada niño. La educación
es un acto de amor que libera.
Continuamos con la presentación que el P. Josep
Margalef nos hace del trabajo “Criterios formativos básicos comunes a
las obras de los hogares”. Se trata de una explicación detallada del
método educativo de hogares que se elaboró entre los años 1986 y 1987
con las aportaciones del mismo P. Margalef, Chinchachoma, Ignacio
Rivadeneyra, Eduardo Tototzintle, Pepe Segalés, Coral Morales, Mario
Ayala, Moisés Vidales y el Dr. Alfredo Bobadilla. La presentación
consiste en explicar a qué necesidades responde el documento, de qué
modo fue elaborado. Posteriormente se entrega a todos los tíos para
estudiarlo y poder trabajar más sobré él en la próxima reunión de mayo.
El Mtro. Alfredo Zavaleta, profesor de la facultad de
Psicología de la Universidad, nos dirige un taller de reflexión a partir
de sus aportaciones. Se crea un ambiente de mucha participación y falta
tiempo para exponer tantas dudas e inquietudes. El deseo de responder a
cada uno de los problemas concretos que nos encontramos en el trato
cotidiano con los chicos despierta cada vez más interés en las
respuestas del expositor y en sus recomendaciones que efectivamente
iluminan nuestro quehacer.
Después de la comida nos
reunimos para revisar las conclusiones del encuentro de noviembre y el
documento de Tlalpan. Tratamos sobre diversos temas de interés general:
criterios comunes para el voluntariado, normas internas para nuestros
colaboradores, programación de próximas reuniones, elaboración de
materiales de difusión y el plan de la próxima reunión de hogares de
América. Esperamos con alegría poder volver a compartir pronto con
nuestros hermanos de Colombia, Brasil, Costa Rica, Chile, Argentina...
Francisco Anaya Walker, Sch. P.
Hogar de Tlalpan.
Un
misionero en hogares
¡Qué
tal!, mi nombre es Eleuterio Nava Galicia, soy Originario de Acapulco,
Gro. Y actualmente estoy cursando el sexto semestre de Teología en la
Universidad Intercontinental.
Este 20 de febrero pasado
acabé de cumplir 31 años de edad pero desde que tenía 15 he sido
misionero comprometido al servicio del reino de Dios dentro de la
Iglesia en la que fui Bautizado. He tenido un sin fin de experiencias
como tal, pero… creo que ninguna me ha marcado tanto como ésta que tengo
dentro de <<Hogares Calasanz>> en la Ciudad de México.
En el mes de agosto del
2003, al dar inicio el quinto semestre de estudios en la Universidad
comencé a tener una sola preocupación en la cabeza:
Tenía que encontrar un
lugar donde yo pudiera realizar una pastoral que me enseñara a formar a
los niños que se encontraban en situación de calle. Y es que déjenme
decirles algo:
Llevaba ya cerca de dos
años y medio siendo educador de calle, esto es, visitando muchos lugares
donde he convivido con niños y adolescentes provenientes de diferentes
lugares de la República Mexicana… A varios de ellos los había canalizado
ya a algún centro de rehabilitación, otros estaban en proceso de dejar
las calles e intentar un nuevo estilo de vida en alguna casa hogar, era
esa mi labor como educador. Pero, resultaba que tarde que temprano los
chicos regresaban a las calles, y lo peor de todo, con ganas de no
regresar jamás a una casa que oliera a internado. Algo estaba fallando
dentro de los centros de rehabilitación…No sabía qué, sólo sabía -por
boca de los mismos chicos que salían-, de la mala impresión que les
dejaba el haber vivido por corto tiempo en ellas.
Así empezó mi inquietud de
tener una casa hogar propia, en donde pudiera brindar una formación
adecuada y que no espantara a los que llegaran ahí. Pero… ¿Cómo soñar
con una Casa Hogar si no sabía como se trabajaba dentro de ella? Tenía
que adquirir experiencia primero, y la única forma de hacerlo era buscar
una pastoral donde, como voluntario, pudiera aprender la labor de
formador para niños en situación de calle.
Recuerdo que pedí una cita
con la directora de Casa Alianza, la cual conocía ya porque generalmente
es el lugar en donde se auto-anexan los chicos que están en la calle.
Después de pasar todos los requisitos pedidos a los voluntarios, me
propusieron trabajar en el área de Niños con Sida con el fin de
brindarles una ayuda espiritual, preparándoles a bien morir.
Creo que yo no estaba
preparado para una labor de esa naturaleza y decidí no aceptar ese reto.
Claro que me remordió mucho la conciencia, pero creo que no era lo que
buscaba y tampoco iba a dar el 100% de mí.
Me dediqué –después de
esto- a caminar y a preguntar por lugares donde se trabajara con niños
en situación de calle y así fue como conocí al Hogar Calasanz de la
Colonia Volcanes en la Ciudad de México.
Fue el mes de agosto del
2003 cuando empecé a ir como voluntario por las tardes, donde comencé a
compartir con los niños en varias actividades. Poco después, cuando me
fueron conociendo un poco más a fondo, me pidieron pasarme a vivir con
ellos, y de esa manera fue como el 8 de octubre pasé a formar parte de
la Casa Hogar.
Aprender, no
siempre llega de la mejor manera; esta es una de las experiencias que me
han marcado durante el tiempo que llevo en el Hogar. A veces se aprende
observando, otras veces en una plática, pero la mejor enseñanza se da
cuando se viven experiencias no muy agradables y esto es lo que me ha
pasado.
Trabajar en
una Casa Hogar con niños es de los trabajos más difíciles y complicados
que he experimentado. Se puede encontrar uno con todo tipo de
situaciones complicadas, que hasta para las personas más preparadas en
el campo puede resultar un verdadero reto, por ejemplo, cuando los chico
llegan a encontrar algo que -a su modo de ver la vida- les resulte
exagerado, pueden llegar a realizar un complot contra la persona que le
esté representando <<un agresor>> [y esto es muy normal para quienes,
como ellos, han tenido un pasado bastante complicado en cuanto abuso de
autoridad o/y agresión física].
Tal vez, para
uno, como "tío", la forma de estar corrigiendo, formando o enseñando sea
la mejor manera, pero a veces se nos olvida que cada cabeza es un
mundo y nuestras experiencias pasadas no son las mismas que las que
cada uno de ellos trae, por lo tanto, lo que para, mí en particular
pueda parecerme adecuado, no lo será para ellos.
Muchas veces
he sentido que mi trabajo no ha sido valorado, y es que cuando he
necesitado la aprobación por parte del director por alguna corrección
realizada, he encontrado todo lo contrario [aún cuando dicha
desaprobación esté acompañada de sólidos fundamentos en favor del bien
de los niños]. Este tipo de experiencias me han llevado a comprender
muchas cosas, como por ejemplo:
Cierta
ocasión, en que había ocurrido una de esas desaprobaciones de las que
hablo, sentí que no era justo todo lo que estaba pasando, el regaño se
había generado por información -de parte de los niños- que no
correspondía a la realidad, y el director manejó la situación con mucha
sabiduría, haciéndome ver que trabajar con niños era una de las tareas
más delicadas en donde teníamos el deber y la obligación como adultos,
de garantizar una estabilidad en la persona del niño.
De pronto yo
sólo pensaba en lo injusto de la situación para conmigo, pero en la
siguiente noche, después de que todos se habían ido a dormir, salí al
patio de la casa, saqué un cigarrillo [que nunca me gusta hacerlo
delante de un chico, salvo en alguna ocasión aislada en la que me
encuentre desesperado] y me puse a analizar todo lo sucedido. Esa noche,
necesitaba al amigo que todos deseamos tener físicamente para platicar
de nuestras tristezas y de nuestros problemas, pero esa noche, esa misma
noche me encontraba solo, lo que me llevó a pensar en todos aquellos y
aquellas personas que se han dedicado a la vida consagrada renunciando a
formar una familia propia con la que pueda compartir sus tristezas y
alegrías.
También
comprendí que el director tenía razón en lo que me había dicho; mi
tristeza y mi pena, tal vez no eran nada comparada a los sufrimientos y
las preocupaciones que conlleva la responsabilidad grande de ser el
capitán de la barca. Finalmente mi responsabilidad era menor a la de
quién dirige la nave... Cuanta sabiduría y capacidad habían por
aprender.
Salí de mi
EGO en esa ocasión, y empezó a volar mi imaginación, me vi como director
de una Casa Hogar, teniendo a mi responsabilidad directa 12 chicos
juguetones, inquietos, con una necesidad enorme de cariño. ¿Cómo hacerle
para darle lo mejor? ¿Cómo conseguir que el día de mañana no les falte
lo necesario para vivir dignamente? ¿Qué tipo de colaboradores serán los
que deseo para ellos?... Llegaron a mi mente todo tipo de
cuestionamientos para darles lo mejor, y por un buen momento embargó
todo mi ser una enorme preocupación y un temor que nunca antes había
sentido.
Preferí
regresar a la realidad concluyendo que había mucho camino por recorrer;
me di cuenta que estaba en pañales y que la estaba regando si
seguía perdiendo el tiempo en sentimentalismos inapropiados para quien
desea dirigir una barca de esa índole.
A Ti lector,
en cualquier parte del mundo, que deseas comprometerte de corazón, a
trabajar con niños en situación de extrema pobreza y marginación te
digo:
Nunca se
termina de aprender, aunque lleves muchos años de experiencia, cada día
te llegará una nueva vivencia, que te enseñará <<algo más>>.
Y te
recuerdo, que las mejores enseñanzas de la vida, no siempre te llegarán
por situaciones agradables. Tienes que estar listo para que no se te
pasen esas oportunidades de mejorar la calidad en tu trabajo.
Deja de
pensar en Ti mismo para darte enteramente a los demás, aceptando cargar
una cruz que te alejará de las alabanzas de los demás y de las
vanaglorias propias.
Bueno, no
crean que trabajar en Casa Hogar con niños son puras experiencias duras,
también se dan todo tipo de satisfacciones y vivencias agradables. Yo
personalmente he tenido bastantes de ellas, pero como dice la Tía Chona:
“esa..., es otra historia”. Nos vemos

Noticias
Tlalpan
Damos la bienvenida a Eduardo
Javier que hace unos días llegó a nuestra casa. Se ha integrado pronto
con los demás y esperamos que se sienta bien en su casa.
La tía Mode ya inscribió a
Marcelo y a Héctor en la prepa. Les deseamos que disfruten sus últimos
días en la secundaria y que les vaya muy bien en la prepa.
La catequesis de confirmación
de la parroquia de Tlalcoligia está llena de chavos de hogares. Les
damos gracias a sus catequistas por prepararlos para ese sacramento.
También agradecemos a los
voluntarios del ITAM que invitaron a todos al cine y a comer
hamburguesas, a Sofía por su ayuda en la elaboración de propaganda, a
Gaby pastor por los útiles de limpieza y al Hno. Gerado Leyva Sch. P.
por su apoyo con terapias.
Puebla
Hemos iniciado una
experiencia de acompañamiento en las tareas escolares con el apoyo de
las tías Leticia y Elizabet.
Por fin terminamos las obras
de remodelación de la casa de los niños más pequeños. Ahora contamos con
mayor espacio para la biblioteca y para salones de estudio.
En el hogar de los mayores se
están hincando en el aprendizaje de diversos oficios. El esfuerzo es
doble porque ya están trabajando y estudiando.
Regreso nuestra querida tía
Alba. ¡Bienvenida!
Nos preparamos para vivir la
Semana Santa en Huehuetlán y para la próxima visita de nuestro obispo de
Puebla.
Veracruz
Damos la bienvenida a los
niños nuevos de nuestros hogares: Enrique, David, Hugo y Adrián. También
nos alegra el regreso de Alfredo y de Fredy, y le deseamos a Alid una
feliz estancia con su familia ahora que ha regresado.
Felicidades a Toño, de los
grandes, por su cumpleaños.
Disfrutamos muchos las
vacaciones que nos dieron con motivo del carnaval. Asistimos a todos los
desfiles y nos divertimos mucho.
Tenemos un nuevo tío en el
hogar de los grandes, se llama Carlos García y le agradecemos que haya
venido con nosotros.
Encuentro de tíos.
Veracruz
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