|
Entrevista con un colaborador:
Sr. Salvador Lozano de los Hogares de Puebla
¿Cómo conociste los hogares
Calasanz?, ¿cómo llegaste hasta aquí?
(Hace
unos siete años recibí una invitación de mi primo, Jorge Torres, que
había conocido en algún lugar al P. Rosalío y nos dijo, a mi hermano
Alejandro y a mí, si pudiéramos ayudar de alguna manera a los Hogares.
Nosotros estamos en el negocio de alimentos tal vez nos decían que
podíamos ayudar con producto o alguna otra cosa.
Platicando con Jorge surgió la
idea de ir a conocer al P. Rosalío y nos juntamos un día en una oficina
que teníamos. Él nos entusiasmó mucho para que trabajáramos con él y
empezamos una aventura que no sabíamos a dónde iba a dar.
Hemos tenido muchas
experiencia gratificantes. Y sobre todo tenemos la oportunidad, como
laicos, de hacer un trabajo por los demás. Constatamos cómo una obra o
una idea se hace como un beneficio a muchas personas, y cómo se juntan
muchas voluntades en un proyecto. Cada uno pone un poquito y se puede
hacer algo interesante que beneficie a muchas personas.
¿Qué impresión te dio el P.
Rosalío?
(El
P. Rosalío se me hizo una persona comprometida, franca, que tenía
capacidad de entrega por lo que nos estaba invitando. Esto te convence.
Si no tienes eso cuando alguien te invita a algún lugar, si la persona
que te invita no te da la garantía de a dónde quiere ir, ni de cómo
llegar ahí, difícilmente te embarcas. El padre se presentó de una manera
sencilla y nos mostró que tenía un problema que quería resolver con
alguien que tuviera deseos de compartirlo.
Eso da confianza y da un
cierto espíritu. Eso nos hizo que nos prendiéramos con la idea.
¿Qué encontraste en ese
primer contacto con los hogares?
(En
los hogares había muchas caritas con esperanza y había muchas
necesidades. En la primera visita el padre nos llevó, nos enseñó el
hogar y vimos que había muchos niños que representaban una esperanza en
su mirada inocente. Ellos estaban confiados de la providencia de Nuestro
Señor. Y nosotros encontramos que por algo Dios nos estaba poniendo ahí
y podíamos aportar algo a lo que esperaban los chavos.
¿Qué misión descubres en
los hogares?
(Yo
creo que la misión principal de los hogares es formar hombres, formar
hijos de Dios, Es una misión concéntrica que abarca muchos aspectos. Por
una parte están los chavos, la misión primera y fundamental: apoyarlos
animarles, abrirles una esperanza, abrirles las puertas de su sociedad,
de su mundo en el que viven.
Por otra parte, está los
colaboradores. Los hogares nos dan la oportunidad de ayudar a otros,
para poder ayudarnos a nosotros mismos. Es una oportunidad para
conocernos, para mejorar, para poder hacer un equipo, para hacer nuevas
amistades. Los hogares van dando un beneficio a muchas personas, a
muchos que ni siquiera se lo imaginan.
Cuando tú vas y tocas en la
puerta de alguien que puede dar un servicio o un donativo, tú le estás
llevando la oportunidad de servir a la sociedad y colaborar. Entonces se
van derramando muchas gracias y muchas bendiciones a través de las
personas que se van comprometiendo y que no a todos conocemos.
Yo conozco a personas que de
los hogares conocen poco pero un contacto les ha servido para cambiar,
para motivarse y les ayuda mucho en su vida. Tal vez fue un contacto
corto, como una posada o llevar los tamales para alguna fiesta, y con
eso tuvieron suficiente para cambiar en su propia vida. Hay beneficios
que ni siquiera podemos cuantificar.
¿Qué beneficios te han
regalado a ti los hogares?
(Uno
no ha tenido la capacidad de respuesta suficiente ante tantos retos. Nos
damos cuenta que efectivamente hacemos muy poquito. Sin embargo, es una
gran oportunidad de conocernos a nosotros mismos. Los hogares me han
dado beneficios muy diversos. Yo soy padre de familia, esposo, soy papá,
y los hogares me han dado grandes ratos de reflexión particular, cuando
pienso en mi función en la vida. Los hogares me han dado un punto de
vista, una aportación que no hubiera tenido de otra manera. Esto se
traduce en proyectos, en mejoras en mi vida, en esa labor cotidiana,
diaria, de ir a la oficina, de ir a trabajar, de regresar a la casa, de
tratar a la familia. Y los hogares te aportan una perspectiva del mundo
que te ayudan a ser más feliz y de dar felicidad a los que te rodean.
También te dan la oportunidad de colaborar con tu sociedad y de conocer
a otras personas, y conocer la generosidad que muchas veces nosotros
regateamos y limitamos.
Desde luego que los hogares me
han dado más de lo que yo he podido dar y me han dado una gran lección
sobre quienes tienen un gran corazón y me ayudan a aspirar a ser un poco
como ellos.
También me han dado la
oportunidad de conocer a San José de Calasanz, su carisma, su aportación
al mundo. No es fácil de cuantificar. Se te da, se te queda y te
beneficiará toda la vida.
¿Qué pedirías a los
escolapios?
(A
los escolapios les pediría mucha compañía. Como laico se necesita guía,
exigencia, una comunidad con proyecto, que te ayude a saber que en el
trabajo que realizas tiene trascendencia, tiene profundidad. Mucho
compromiso con la educación , con la evangelización y mucha exigencia a
la parte en que nosotros nos comprometemos.
Cuéntanos alguna
experiencia que sea muy significativa para ti.
(En
las épocas de navidad. Por un lado es palpable ver la felicidad de los
niños por la época, pese a sus carencias, y eso te da una gran lección
de amor. Y también ver la oportunidad de mucha generosidad de quienes se
acercan. No es la navidad de centro comercial, no es la navidad de
película que a veces estamos acostumbrados a ver. Eso me ha dejado
mucho.

Niños de los hogares de Veracruz
|