|

| |
Hogares Calasanz
Educación alternativa con los
niños de la calle
Provincia Escolapia de México
No. 23 Año 4
noviembre-diciembre de 2004
www.calasanz.org.mx
informacion@calasanz.org.mx
|
|
Terminamos un año llenos de satisfacciones por los
logros obtenidos, motivados a corregir cada uno de los errores que se
escaparon de nuestras manos y con las manos alzadas para enfrentar los
nuevos retos que la vida de nuestros hogares ya nos muestran para los
tiempos que vienen.
Y
todavía hacen eco en nuestras casas de Puebla, Veracruz y Tlalpan, los
cantos de las posadas. Qué divertidos hemos celebrado nuestras
tradiciones.
Para nuestros lectores de otros países, en las posadas nos reunimos para
celebrar los nueve días previos a la Noche Buena y va así:
Una pareja de niños carga a los peregrinos: la imagen
de Jesús y María. Todos los demás les siguen con velas y luces de
bengala encendidas, cantando villancicos.
Se
eligen tres casas donde se pide posada. Los versos se cantan, los que se
quedan afuera piden posada, los de dentro la niegan por miedo y por no
saber quiénes la piden.
Los últimos versos se cantan en la puerta de la última casa, ahí si
reconocen a los Santos Peregrinos. Todos entran, cantan, rompen piñatas,
comen cacahuates, chocolates, tostadas y cenan ponche.
Para los niños de hogares eso es todos los días,
cuando ya va a ser navidad, cuando hace frío, cuando muchos niños aún
están en la calle, cuando mucha gente cae en el juego del consumismo en
lugar de celebrar la navidad de Jesús, el que se hizo niño, el que se
hizo pobre, el que hoy toca la puerta de nuestra casa pidiéndonos
posada.
Gracias, porque tu ayuda hace que más niños sean
felices.
Que el próximo año sea mejor que éste.
Hogares
Calasanz |
| |
|
Después de ti, no es lo mismo…
Mi
llegada a Hogares Calasanz, podría decir, fue casual. Recibí una
invitación y algo en mi corazón me inclinó a decir sí. Llegué, y desde
el primer encuentro con Ustedes me sentí feliz de compartir la vida.
Es cierto que ya había tenido la hermosa
oportunidad de compartir mi vida con un grupo de ancianitos a quienes
les hace falta mucho amor y cariño. Pero a ti, al verte niño, lleno de
vida, con tu sonrisa abierta de par en par a quien te visita, sentí algo
que cautivo mi corazón. No sé decirte qué, ni sé explicarte cómo fue.
Pero desde nuestro primer encuentro ha sido algo más que dar; más bien
diría yo, ha sido recibir... Recibir de ti un saludo, un gesto, una
palabra de agradecimiento, o bien, un toque de indiferencia fruto de un
mal día que hayas tenido. Pero en el fondo sé que eres niño y joven que
está creciendo.
Debo decirte que ahora cada sábado es diferente en mi vida.
Y con responsabilidad y aprisa hago mis deberes para poder estar
contigo. Y aunque no soy muy buena en la cocina, te preparo con todo el
corazón del que soy posible una rica cena, para compartir contigo lo que
Dios me ha dado. ¿Y sabes?, me siento feliz al verte cuando llego, y la
manera atenta con la que me recibes no la cambio por nada: se abre la
puerta y corres, te prestas a ayudarme con las cosas, entras conmigo a
la cocina y me preguntas cosas, y me compartes otras tantas. Y luego, al
verte sentado a la mesa con todos los demás chavos y comer con tantas
ganas y emoción, siento en mi interior una profunda paz que me llena el
espíritu. No sé como contarte todo lo que siento, ni creo que haya
palabras para poder traducir la realidad. Mientras tú hablas fuerte y
pides otro poquito de comida o postre, yo me apuro y corro para que no
se te vaya a espantar el hambre. Y al final de todo, viene el momento
más bonito: “gracias tía Andrea”, “estuvo rico”, “cuándo hace más”,
etcétera. Quizá tú no lo sepas, pero yo recibo más de ti que tú de mí. Y
eso me hace feliz. Entonces vuelvo a casa, y hablo de ti a mi familia.
Ellos me ven y
comparten conmigo mi alegría, misma que espero compartirte el sábado
próximo, cuando nos volvamos a ver.
Mención aparte
merecen los cumpleaños, los días de fiesta. Tú no lo sabes, pero yo
espero la fecha con ansia. Y es que verte partir el pastel, con esos
enormes ojos que abres cuando estás a punto de partirlo, y el ansia de
ser el centro de la reunión, es encantador. Mira: se apaga la luz, y se
ponen los cerillos que hacen de velitas, el mismo número de años que
cumples, se cantan las mañanitas, y viene el misterio, el regalo, la
mordida, la emoción, la carita embarrada de pastel,…, tú sonrisa. Y
todos aplaudimos y gritamos frases alegres… ¡Claro! Tú sales corriendo y
juegas, te olvidas de los adultos, pero Yo me grabo cada escena de la
noche, y la recuerdo en los momentos significativos de mí vida. Luego te
despides con una gran sonrisa que no necesita de palabras.
En fin, después
de ti, no es lo mismo, todo es mejor y hermoso. Gracias Lalo 1, Lalo 2,
Lalo 3, Omar, Adrián, Jonathan, Sergio, Omarli, Gonzo, Santi, Javier,
Alan, Héctor, Marcelo, César, Marcos, tíos Mode, Marilú y Reyes. Gracias
por la oportunidad de abrirme el corazón y de compartirme su vida. Y en
particular, gracias a Dios por amarnos tanto, por bendecirnos, y tocar
nuestro corazón conduciéndonos a vivir experiencias maravillosas, en
donde más que dar, se trata de recibir…
Tía Andrea Romero Hernández.

|
| |
|
26 de diciembre de
2004.
Queridos/as:
Estos días he estado leyendo un
libro de un autor noruego. Se llama La joven de las naranjas. El
autor es Jostein Gaarder, famoso por su otro libro El mundo de Sofía.
El libro trata sobre un joven
papá que padece de cáncer y sabe que le quedan pocos meses de vida. Su
hijo apenas tiene 4 años y no es posible que entienda todo lo que su
papá le quiere platicar, por lo tantoel señor decide escribirle una
larga carta de muchas hojas a su hijo y la esconde en la casa con la
intención de que cuando su hijo sea mayor la encuentre y la pueda leer,
cosa que pasa 11 años después de su muerte cuando el muchacho ya tiene
15 años.
Toda la carta se reduce,
prácticamente, a contarle cómo fue que conoció a su mamá, como vivieron
su noviazgo, por qué se casaron, y decirle que el fruto de su amor es él.
Que conozca “su origen”. La fuerza del amor que engendra VIDA
conscientemente. Que no es “hijo de la casualidad”.
Hay una escena en el relato en
que la muchacha le dice a su novio que ha dejado todo para encontrarse
con ella en la otra punta del continente: “No viniste hasta Sevilla
para encontrarte con una mujer. Eso habría sido como cruzar el río para
coger agua, pues Europa está llena de mujeres, y de ríos también. Has
venido a verme a mí. De mí hay sólo un ejemplar. Tampoco envié una
postal a ‘un hombre de Oslo’. Te la envié a ti”.
Esta afirmación de la
individualidad única e irrepetible de cada ser humano me hizo sonreir
pues recordé lo mucho que el Chinchachoma les inculcaba esta idea. Idea
que yo también trato de transmitirles.
Para mi es de capital
importancia no perder nunca de vista esa “singularidad” de cada persona.
Sólo así uno se valora. Sólo así uno es capaz de valorar a los demás.
Hablamos mucho de autoestima. La
autoestima empieza cuando uno sabe, y se lo cree de verdad, que nunca
antes ha existido alguién como él, que nadie de los que ahora viven en
la Tierra son iguales que él y que en el futuro nadie será jamás como él.
Ese es el valor de la persona humana. Cada individuo es una autentica
pieza de colección, pieza única y por tanto insustituible y de valor
incomparable.
Mis hijos/as, no es una tontería
gritar VIVA YO, pues es la afirmación de nuestro papel y misión en el
mundo; y esto es una tarea que nadie más podrá realizar “como lo hago yo”.
Cuando no estamos convencidos de
nuestra existencia única e irrepetible es cuando nos dedicamos a imitar
a los demás y no tenemos mucho éxito en la vida porque no confiamos en
nosotros mismos.
¿Por qué decimos que los hombres
son así y las mujeres son asá si no hay dos mujeres ni dos hombres
iguales? Lo correcto es decir Adelaida es así y Arturo es asá
Les quiero mucho. Que el Niño
Dios les bendiga. ¿Ya escribieron su carta a los Santos Reyes?
P. Josep Margalef Isern, Sch. P.

Posada con los vecinos del
Hogar de Tlalpan
|
|
Los Hogares Calasanz*
Navidad es el tiempo en el que mucha gente, en un
rincón especial de su casa, pone con todo detalle y un toque artístico
muy particular, su nacimiento.
En el mejor lugar del nacimiento
colocan el establo, el lugar de Jesús, María y José. Se busca el lugar
propio para colocar a los Reyes Magos, la casa, los animales y, desde
luego, no podían faltar los pastores.
Hogares Calasanz aprovecha este espacio y este
acontecimiento trascendente para sensibilizar en lo que da sentido a
nuestro ser: el niño callejero.
Sí, el acontecimiento que nos mueve marca la Navidad es el
nacimiento del Salvador que es Cristo el Señor, de quien Lucas nos dice
en el Evangelio: “Lo reconocerán envuelto en pañales y acostado en una
pesebrera”.
Para Hogares Calasanz hay un nacimiento que queremos
descubrir y compartir con ustedes.
Los pastores son aquellos personajes, mal vistos, que ayudan
y están cercanos a los niños callejeros. Los exegetas dicen que los
pastores en tiempos de Jesús no eran la imagen bonita que normalmente
tenemos. Eran impuros, no cumplían con la ley, eran ladrones por
necesidad, borrachos perezosos, vivían en tugurios.
Hoy hay quienes ayudan a los niños de la calle y, al igual
que los pastores de Belén, son despreciados por ser ladrones o por
juntarse con ellos. Son juzgados como borrachos, prostitutas, tontos o
idealistas. Son, en su mayoría, gente pobre que vive en colonias
populares, gente mal vista, pero que les ofrecen su casa, comida y dan
la cara por ellos ante las dificultades. Sin llevar una vida ejemplar
tienen claro que al niño hay que ayudar. Al igual que los pastores de
Belén, son elegidos, son los invitados a reconocer el misterio del amor.
Los Reyes Magos son aquellos personajes que estaban atentos
a lo que sucedía y no se quedaron tranquilos hasta no resolver el enigma
de la estrella. Para nosotros, estos Reyes Magos son aquellos personajes
que no se quedan en la comodidad de sus vidas, de sus bienes, que están
atentos a lo que pasa, a los signos de los tiempos. Ven que hay algo que
no funciona en la sociedad, que no es justo que hay en nuestras ciudades
niños callejeros, que son imagen de Dios, que se nos están muriendo...
Son aquellos que no están tranquilos mientras no se resulta el enigma de
los niños callejeros y aportan y hacen lo que buenamente pueden.
El portal y la pesebrera son las cortinas, las calles, los
baldíos, los parques, los rincones de la playa... donde hay niños
callejeros.
En esto lo reconocerán. Hallarán a un niño recién nacido,
envuelto en pañales y acostado en una pesebrera. (Lc. 2, 12).
El niño callejero es un niño recién nacido, ha dejado el
seno en el que sólo encontró maltrato, odio, inseguridad, angustia,
explotación, falta de amor para mendigar justicia y amor. Vive entre
harapos y oliendo a cemento. El niño callejero en Hogares Calasanz es un
misterio para ser adorado, un pedazo de Dios en harapos, oliendo a
cemento.
Los pastores fueron y hallaron a María y a José y vieron al
recién nacido acostado en la pesebrera. Los magos al ver la estrella se
alegraron mucho, hallaron al niño, se postraron para adorarlo y le
ofrecieron oro, incienso y mirra. Los magos de hoy pueden ofrecerlo
conocimientos, tiempo, cariño, trabajo y educación.
En esta Navidad, los Hogares Calasanz queremos invitarles a
contemplar desde su corazón este nacimiento que les hemos compartido. A
todos ustedes ¡gracias por su apoyo y Feliz Navidad!
*Este
artículo fue publicado en la Gaceta Colón, No. 51

Tia Mode y Lalito
|
|
Una experiencia de la visita de Jesús
Hace tres años, en una reunión de la comunidad
escolapia de Veracruz Sagrada Familia, reunidos los padres saltó la
propuestas de invitar a los niños de Hogares Calasanz la noche de
Navidad a la misa y después a cenar con nosotros.
Todos concedimos y así de llegó el día de Navidad y después
de misa, los muchachos llegaron a nuestra casa, la mesa estaba
dispuesta, los acomodamos, bendecimos la mesa y los padres les servimos.
Verdaderamente Jesús estaba visitando nuestra comunidad.
Esos niños se veían contentos y animados en medio de
nosotros.
Hubo algún momento en que se sintieron tristes, pero entre
plática y plática y bromas volvieron a sonreír.
Después del postre se les repartieron a cada uno su regalito
y muy contentos pasaron al cuarto de visitas para dormir y descansar.
Ya para la comunidad ha sido natural invitarles. Y este 2004
también Jesús nos visitó en ellos, sonriendo y empujando nuestras vidas
como los niños de Roma a Calasanz.
Cada uno de nosotros platicando con los muchachos.
Esta vez Santiago nos hizo favor de bendecir los
alimentos. Y sus compañeros comieron a gusto y con alegría.
P. Marco A. Véliz C., Sch.P.
|
|