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Quince años de amor total por los niños
El
primer contacto con el hogar
Por invitación del padre Rosalío.
Él me dijo que viniera aquí a ayudar.
Yo no conocía la casa.
Mis hijas iban a la catequesis a la Tlalcoligia
y me dijeron que el padre quería hablar conmigo.
Así fue como conocí esto.
Desde el principio me enamoré de los chiquitos.
Trabajé de tiempo completo

pero antes vine sólo los domingos,
les daba de cenar y los acompañaba.
Vi una necesidad: estaban
muy solitos, sobre todo en la noche.
Hablé con el padre y le dije
que además de la cena me podía quedar a cubrir la noche. Así fue.
Llegaba en la tarde, cenábamos y me iba al otro día a la seis de la
mañana mientras ellos se quedaban bien dormiditos.
Así fue como inicié.
Posteriormente el padre me
pidió que me quedara de tiempo completo.
Para mí fue un poquito
difícil porque como yo era jefe de familia y claro que el sueldo se vino
abajo. Pero así me decidí. Mis hijas ya habían crecido, ya trabajaban y
esto me permitía tomar una decisión así.
Me vine y quiero decir que
siento como si hubiera pasado una semana.
En éste se cumplen quince
años.
Yo siento que no ha pasado
tanto tiempo.
Un día muy especial
Cada día que pasa es un día
muy especial.
Lo que me ha marcado mucho
fue el primer día que vine. Yo estaba preparando la cena en la cocina y
se estaban peleando los niños. Estaba un niño tirado y el otro encima
con un cuchillo. ¡Se lo quería encajar!
Yo pensé, si le digo
“déjalo”, una de dos: se lo encaja o me hace caso. Eso lo pensé, en
fracción de segundos. Le grité: “Mira aquí tengo uno más filoso”.
Y esa fue una palabra clave
para que soltara ese y viniera por el más filoso.
Luego le dije “acompáñame
por él”.
Entramos aquí, le dije que
fuera a comprar un refresco.
Y ya. Se fue por su refresco
y se le olvidó que tenía que matar a un niño.
Recuerdo del Padre
Chichachoma
Fue en el diplomado. Ya
antes lo conocía pero ahí lo conocí bien.
Cuando él murió yo me sentí
nada.
Yo dije, si un hombre así se
va… No sé, me reveló muchas cosas su vida y su muerte.
Cuando llega un niño
nuevo
Lo saludo, como un amigo.
Tiene mucho que ver el modo de saludar, como se saludan ellos, como un
cuate. Eso rompe el hielo.
No se le pregunta nada,
hasta que el solito agarre confianza y se le trata con mucho cariño.
Un día normal
Me levanto a las seis de la
mañana, voy a la cocina.
Ponemos a calentar el
desayuno en lo que se bañan los que van a la escuela en el turno de la
mañana. Desayunan, se van y subo enseguida a despertar a los demás para
que también bajen a desayunar y pasamos al estudio. Es un hora o una
hora y media. A veces muy difícil porque no quieren estudiar, pero se
busca la manera de que agarren un librito o que escriban algo. Con
algunos no hay problema, con otros es muy difícil. El que terminó
estudio o tarea se va al deportivo un ratito, luego comen, se bañan y se
van a la escuela.
Tienen por la tarde un rato
libre los que fueron a la escuela por la mañana.
Hay que darles de comer, hay
que hacer tarea con ellos. A las seis de la tarde hay que ir por los más
chicos a la escuela, ven un ratito la tele: el Chavo del Ocho o sus
caricaturas. Yo preparo lo que les voy a dar de tarea al otro día, cenan
y se acuestan a las diez, aunque ya se duermen más tarde, a veces a las
doce de la noche.
A la hora que se puede se
lava ropa, se hace la limpieza… hay tiempito para todo.
Se supone que ellos lavan su
ropa, pero hay que acompañarlos porque si no, mañocitos que son ellos,
la esconden por ahí.
¿Qué es lo que más
buscan los niños contigo?
El Diálogo. Platicamos
mucho, de muchas cosas. A veces les cuento de mí, me cuentan de ellos.
Hablamos de la vida, de lo que hacemos, de de las noticias, etc.
Sí, trato de fomentarles eso
para que vayan adquiriendo el gusto por las noticias.
Las caricaturas están bien
pero les digo que no sólo eso. Hay que enterarse de tal o cual cosa que
pasa en el mundo.
También me gusta utilizar
palabras nuevas para que vayan aprendiendo más.
Por ejemplo, el otro día le
decía a Lalito 2:
-Hijo, trae un tríptico del
escritorio.
-¿Qué es eso?
-Es un papel doblado así…
-¡Ah! Esto es un tríptico.
También por ahí nos
regalaron un material sobre sinónimos, antónimos y palabras nuevas. Con
eso, entre juego y juego aprenden diferentes modos de decirles lo mismo.
Como ellos no tuvieron antes
la oportunidad de formarse el hábito, es una guerra.
La relación con los
tíos de otros hogares
Yo pienso que nos falta un
poquito más de tiempo para compartir todos. Aprendemos mucho de los
otros y me encantaría que se hicieran más reuniones de esas, más
frecuentes, al menos tres veces al año.
Claro, esto implica dinero y
la verdad es que de finanzas no sé nada.
Tanto los chicos como los
tíos de aquí y de allá enseguida nos hermanamos.
Si nos viésemos más seguido
sería algo muy bonito.
La nueva casa
Yo creo que está excelente
el proyecto.
Constantemente llaman para
avisarnos de niños que no tienen familia y, hasta ahora, no tenemos
lugar.
Muchas veces nos piden que
recibamos niños que no son de la calle, sino en peligro de irse a la
calle.
Esta cuestión la hemos
tratado en las reuniones que tenemos. Si yo no recibo a este niño
ahorita que está en peligro de irse a la calle en dos años ya estará
ahí. Un dilema muy difícil. ¿Debo esperarme a que se vaya a la calle
para atenderlo?
Los problemas más
difíciles que enfrenta una tía en hogares
No hay imposibles.
Nos falta más apoyo
psicológico. Pienso en los chavos que se nos fueron.
¿Qué no hice que se perdió
ese niño?
Las alegría más
grandes
Todo, ver que gritan, que
juegan, que duermen. Todo es bonito.
Ver que van a la escuela es
un gran logro. La más grande alegría es el ser humano.
Invitaciones
a ser parte de nuestra familia
Sí, me gustaría.
Yo sé que los padres
escolapios son pocos.
Veo prenovicios y juniores
en la parroquia,
pero quisiera verlos más por
aquí,
que nos regalaran un poquito
de su tiempo,
lo que pudiesen, no para
hacer algo difícil,
simplemente hacer presencia.
A los niños les encanta
tener cerca de uno de ellos,
se van arrimando, los
consideran sus tíos
y sobre la marcha van
confiando en ellos
y se sienten queridos
por alguien que puede
apoyarlos.

Un último comentario
¡Me siento muy feliz aquí!
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