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Roma, 18 de agosto de 2005 Señora Modesta Moreno Martínez Hogar Calasanz de Tlalpan México
Estimada Tía Mode: Reciba un cariñoso saludo. Me recuerdo bien de Usted en mi visita a ciudad de México el año pasado. Y como un "pajarito" he ha contado que cumples quince años de servicio ininterrumpido en el Hogar Calasanz de Tlalpan, le quiero dirigir estas sencillas líneas. Ante todo MUCHAS GRACIAS, muchas gracias por su fidelidad a los niños, su fidelidad a Calasanz, su fidelidad a Jesucristo. Pues es muy lindo saber que hay personas como Usted que generosamente se entregan a Jesucristo, al estilo de Calasanz, para servir a los niños más pobres, como es el caso de nuestros queridos Chavos de la Casa de Tlalpan. Servir por un fin de semana, unas semanas, unos meses, incluso algún año es relativamente fácil, aunque no todo el mundo lo hace. Pero servir con la constancia y permanencia que Usted lo ha venido haciendo, nos motiva a todos a permanecer fieles en nuestros servicios: en primer lugar, a los laicos que como Usted trabajan en sus propias casas, en los hogares, colegios o parroquias. También, su servicio nos alienta a nosotros los Sacerdotes que se nos ha encomendado una misión en la Iglesia o en la Orden de San José de Calasanz. Y, sin lugar a dudas, alguno de estos Chavos que está con Usted, viendo su entrega generosa, podrá sentirse llamado por Dios, un día, para acompañar a hacerse personitas a otros chavos que encuentre en la calle. Qué bonito! Le prometo celebrar la Eucaristía a su intención en la tumba de Calasanz, para que la siga reconfortando, animando y para que interceda ante Dios para que le regale todas las cosas bellas que habitan en su corazón. Tía Mode, que Dios la bendiga hoy y siempre. Suyo en Jesucristo y Calasanz. P.Diego Bernal Hadad, sch.p.
Asistente General para América. 8 de agosto de 2005 Queridos/as: Con frecuencia reflexiono sobre el modo de proceder del P. Alejandro, nuestro querido Chincha, para tratar de descubrir los motivos profundos de su manera de proceder con los chavos/as de Hogares. El Choma siempre nos decía que nos teníamos que poner en los zapatos del niño de la calle, pero yo cada vez me doy más cuenta de que él, el Chincha, se ponía en los zapatos del niño y en los zapatos de Dios para, desde las dos perspectivas, encontrar la mejor forma de actuar. Los voy a poner un ejemplo para que entiendan mejor lo que les quiero decir. Los niños de la calle por lo general piensan que el que manda, el jefe o machín, debe ser muy cabrón, que no se tiente el corazón a la hora de actuar, que sepa imponer su autoridad, que les de en la madre a sus enemigos, etc. Eso el Choma lo sabía perfectamente y trataba de hacer entender a sus hijos/as que con esta perspectiva o forma de entender “la autoridad” jamás saldrían de sus problemas ni alcanzarían ser hombres o mujeres con “corazón de carne” capaz de amar y ser amado. ¿Recuerdan cómo nos enseñaba a gritar chinguen a su madre los cabrones? El Choma quería borrar de sus mentes esa idea sobre “la autoridad del macho”; también nos repetía hay que matar el macho para que nazca el hombre. El P. Alejandro, desde la panorámica vista desde los “zapatos de Dios” miraba de actuar como Dios actúa. ¿Y cómo actúa Dios? En el capítulo 12 del libro de la Sabiduría (Biblia) se nos dice que ‘Dios, que tiene todo el poder, que es el Jefe Máximo de todo cuanto existe, resulta que es misericordioso con todos, que siendo Él el dueño de la fuerza, juzga con misericordia y nos gobierna con delicadeza, porque tiene el poder y lo usa cuando quiere. Con todo esto Dios enseña a su pueblo que los buenos deben ser humanos, y ha llenado a sus hijos de una dulce esperanza, ya que a los malos les da tiempo para que se arrepientan’. Yo creo que es por esto que el Chinchachoma actuaba como actuaba, y siempre daba otra oportunidad al que iba de buena fe y de verdad trataba de mejorar, cambiar de vida. Pero no olvidemos que también el Chincha actuaba con dureza y brusquedad cuando así convenía a los chavos/as, para que reaccionaran y cambiaran de actitud, para que se enfrentaran consigo mismos. Cuando el Choma “se ponía furioso” y exigente, también estaba usando la pedagogía de Dios. El libro de la Sabiduría también nos dice que “Tú muestras tu fuerza a los que dudan de tu poder soberano y castigas a quienes, conociéndolo, te desafían”. Mis hijos/as, el P.Alejandro es nuestro maestro y de él debemos aprender a ponernos “en los zapatos del chavo y en los de Dios”. Recordar al Choma y tratar de entender su filosofía es algo más que lamentarse de que ya nadie nos lleva al restaurante, nos pasea en taxi, nos manda de vacaciones a Acapulco, etc. Desde que el Choma se fue al cielo Hogares Providencia ya no es igual, cierto; pero también es cierto que somos bastantes los que continuamente “pensamos” sobre la forma de actuar del Chincha, para seguir aplicando “su filosofía” en los hogares. Como no hay dos personas iguales nunca nadie podrá hacer las cosas como las hacía el P. Alejandro (no sueñen con lo imposible), pero sí aplicar con eficiencia su filosofía. Un abrazo a todos/as. Les quiero. P. Josep Margalef Isern, Sch. P.
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