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| Hogares Calasanz
Una
educación alternativa con los niños de la calle.
Provincia
Escolapia de México.
No. 3 julio-agosto de 2001. |
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Hay
hombres que luchan un día y son buenos...
hay
quienes luchan todo un año y son mejores;
otros
luchan toda la vida,
esos
son los imprescindibles.
Bertlot Brecht.
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He
encontrado el mejor modo de servir a Dios
haciendo
el bien a los pequeños
y
no lo dejaré por cosa alguna en el mundo.
San
José de Calasanz.
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Hogares Calasanz de Veracruz.
P.José Fidel Unanua con los niños de la Primera Comunión
| Desde los
Hogares Calasanz de Puebla. |
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“Con los más
pobres de la tierra quiero gastar mi vida”. Son las palabras que
un día escuché de Mons. Oscar Romero y que durante este mes de mi
estancia en los Hogares de Puebla las he visto plasmadas en muchas de las
personas que de una u otra forma participan de esta gran obra. Comenzando
desde las tías y tíos que día a día tiene que ir buscando el cómo
ayudar a los chavales a que vayan formándose como verdaderas personas.
También está la gran labor que los escolapios van haciendo y que van
descubriendo hacer vida las palabras que un día dijo nuestro Santo
fundador José de Calasanz: “He descubierto la mejor manera de
servir a los demás”.
Este mes de julio ha
sido una experiencia muy grande al estar entre los muchachos. He sentido
la gran preocupación de los escolapios, tías y tíos por compartir con
los chicos la pobreza y de asumir sus luchas
y sus deseos de superación.
Y siguiendo con las
frases que se me han grabado mucho en la mente puedo mencionar otra que
también he sentido que se hace realidad aquí en Hogares Calasanz y es
una que escuché en la Universidad del Padre Ignacio Ellacuría “He
prometido dedicarme a instruir a los niños y a los pobres”. Son
palabras que con la colaboración de todos se sienten vivas en Hogares.
“Yo he
venido al mundo para dar vida, y vida en abundancia”, lo dijo
Cristo y que hoy lo puede decir el escolapio que está dando vida a muchos
chicos de Hogares. Se trabaja por la transformación de la sociedad, que
es un trabajo duro y difícil, pero que a la larga va dando sus frutos.
Hay chavos que entrando en confianza con ellos van expresando lo que fue
su pasado y su vida; ha habido injusticias, opresión, maltratos, etc.,
pero expresan que gracias a la oportunidad que los escolapios y las tías
les han brindado han descubierto un mundo donde existe el verdadero amor.
Es por ello que veo
necesario que todos los escolapios, tías y tíos unifiquemos fuerzas,
unos a través del trabajo directo con los chavos, y otros a través de la
oración. Si nos unimos seremos muchos para alcanzar el ideal de brindar a
los muchachos una vida dignamente humana.
El contacto directo
con los muchachos me ha motivado aún más a seguir trabajando por y con
ellos. He sentido el grito silencioso de ellos que nos dicen a toda la
humanidad y especialmente a los escolapios: “dennos amor, muéstrennos a
ese Jesús que ama a todos”
Pues bien, agradezco
a la Provincia de México, pero especialmente al P. José Magdalef, a Paco
Anaya, a las tías y a los muchachos de los tres hogares por haberme
permitido vivir esta humana y reflexionada desde su núcleo.
Gracias
y que Dios, María y Calasanz les bendiga a todos.
José Alfredo Sosa Morataya. Sch. P
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| Salmo de
agradecimiento |
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Cuando
alguien nos da tranquilidad,
cuando
sabe darnos un detalle,
cuando
cree en nosotros y nos da su apoyo,
cuando
nos alegra el día y nos da felicidad.
Cuando
alguien nos ¡ilumina con su cariño!
y
pacientemente sabe
suavizar
nuestro dolor ...
Cuando
alguien nos muestra
que
es posible continuar
y
que nuestras dificultades
se
pueden resolver ... |
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Cuando
alguien atinadamente ayuda
y
con unas palabras de aliento te motiva,
cuando
alguien nos recuerda
nuestras capacidades
y
nos hace creer en nuestros ideales...
Cuando
alguien nos muestra con sinceridad
que
verdaderamente siente afecto por nosotros.
Cuando
nos recuerda el valor de compartir
y
el gran placer de saber dar y recibir...
Cuando
alguien nos brinda una mano amiga
y nos muestra su sensibilidad,
cuando
nos ayuda en un momento difícil es necesario darle un sincero
agradecimiento |
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¡Gracias por apoyarme!
José Alfredo Sosa Morataya. Sch. P |
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Segundo
aniversario de la llegada al cielo
del p. Chinchachoma |
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El
pasado día 8 de julio celebramos el segundo aniversario de la entrada en
el Paraíso del P. Alejandro
García-Durán, Chinchachoma. Fue una auténtica fiesta al más puro
estilo del pueblo cristiano que celebra con gozo la llegada a la Gloria de
uno de sus miembros.
La
capilla de San Jeronimito lucía como en sus mejores días de fiesta. La
tumba del Choma estaba cubierta de flores. Mucha gente acudía a visitar
al P. Alejandro. Conocidos colaboradores en los albores de Hogares
Provincia; conocidos participantes hoy en la Obra del Chinchachoma. Y,
claro, muchos, muchos hijos del Chincha. Hijos ya grandes, hijos todavía
chicos; e hijos que ya no lo conocieron. Niños de los hogares, niños de
los baldíos. |
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Pude saludar a muchos ex chavos, la mayoría
conocidos desde chiquitos. Unos me presentaban a sus esposas y a sus
hijos, otros no han logrado superar su situación de calle. Todos sin
embargo recordaban multitud de anécdotas; recuerdos llenos de cariño y
gratitud hacia aquel que los hizo “renacer” a la Vida, que los “parió”
de nuevo. Los desvelos y las luchas del P. Alejandro no fueron en vano. Y
yo me siento privilegiado de poder ser testigo de tantos “partos”, de
tanto amor y de tanta gratitud. |
| Durante la Misa en Catedral me diluí en medio del
pueblo y los muchachos de Hogares Providencia. En medio de aquella
apretujada multitud una mujer me “encontró”; llevaba de la mano un niño
de 9 años. Me dijo: Padre Margalef, mi hijo Ignacio, no ha podido venir
por cuestiones de trabajo, pero manda a su hijo para que lo represente;
este niño es el hijo de Nacho, ¿se acuerda de él?. ¡Imposible que me
olvidara de Nacho!
Nacho
era uno de aquellos chavos de Bellas Artes que cada martes cenaba con el
P. Alejandro, que ex profeso venía de Puebla al D.F. para estar con
ellos, porque así se lo había prometido. Hasta que un día aquellos niños
le dijeron “Padre, ¿por qué no nos lleva con usted?”. Y los llevó a
Puebla y nacieron los HOGARES PROVIDENCIA. Nacho era del mero grupo
fundador, el que llevaba la Biblia, el que al abrirla al azar le leyó al
Chincha “tu eres el padre del huérfano” (Cfr. La porción Olvidada de
la Niñez Mexicana).
Cuando el P. Alejandro fue a México, dejó a sus chavos en Puebla (en
los Hogares que todavía están en activo). Seguí por más de siete años
el crecimiento de Nacho, sus estudios, se aprendizaje de relojero; hasta
que llegó el momento de tomar las riendas de su propia vida. Seguimos en
contacto gracias a su hermano Arturo que quedó en los hogares de la Angelópolis.
Cuando yo estaba en México con el P. Chinchachoma se
presentó una vez Nacho en las oficinas de Gabriel Mancera. Venía a
saludarme y a presentarme a su mamá. El perdón les había devuelto la
paz y el poder vivir juntos. No la había vuelto a ver. Ella, sin embargo,
me reconoció y pudo cumplir el encargo de Nacho.
Pero no se me fue el día en recuerdos. En medio de mis reflexiones una
idea se hacía machaconamente presente: LOS QUE NOS SENTIMOS Y SOMOS HIJOS
DEL CHINCHACHOMA DEBEMOS DE PERMANECER FIELES A SU CARISMA, y así lo dije
en la homilía en una de las misas que celebré en San Jeronimito. |
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No podemos sólo recordar anécdotas; no podemos sólo visitar su tumba.
Es necesario que vivamos lo que nos enseñó: AMAR, amar a todos pero de
forma especial a los niños de la calle. No se trata de imitar lo que él
hacía, de querer hacer las cosas de la misma manera que él lo hacía. Se
acabaron ya los zapatos voladores, los brazos quemados, la panza tumba-niños
y los taxis atiborrados de chavos; pero para nada se acabó el amar con
locura a estos pobres entre los pobres.
En una de tantas pláticas a solas con él me dijo: Mira José, cuando yo
digo Misa me siento otro Cristo de verdad, y cuando digo “este es mi
cuerpo que se entrega por vosotros”, “esta es mi sangre que se derrama
por ustedes”, soy muy consciente de lo que digo: que debo poner todo mi
cuerpo y sangre, al servicio de estos niños; que debo entregarles mi vida
hasta la muerte, como mi Jesús |
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Los
tiempos cambian y obligan a adaptarnos a las nuevas realidades, pero en
Hogares Calasanz debemos de poner sumo cuidado en no desviarnos de la línea
carismática del
P. Alejandro: amar y servir a los niños de la calle, y amarlos a
su estilo, al estilo Chinchachoma. Y este estilo yo lo resumiría en estos
puntos:
- El niño es lo primero, y por tanto, brindarle
nuestro amor de forma directa, sin mediaciones; lo que nos
obliga a huir de la falacia de que si trabajo por mejorar sus
condiciones materiales o preparando al personal que los atiende, ya
los puse en primer lugar, pues todo esto lo hago por ellos. El niño
no lo capta así.
- Proporcionar en los Hogares la figura paterna, única
y duradera, en la que los muchachos puedan apoyarse y cimentar su
personalidad. “El que no depende de alguien, depende de algo” (Chincha).
- Gestar en cada niño la conciencia de su
propia valía (diamante cagado) y un YO seguro de sí mismo
(parto psíquico).
- Tener un número reducido de niños en cada hogar,
para crear una auténtica familia (con todo lo que este modelo
comporta) y no caer en la masificación que despersonaliza.
- Admitir en los Hogares, casi exclusivamente, a niños
de la calle; a los que nadie quiere. Es indispensable la prevención,
pero ya hay otras instituciones que se dedican de lleno a la misma.
Cuando ya no haya niños en la calle entonces nos plantearemos si nos
dedicamos a la prevención para que nunca más los vuelva a haber.
- En Hogares Calasanz el niño es libre en todo
su proceso educativo. Su permanencia en Hogares siempre será
voluntaria.
- Esmerarnos en proporcionar a los niños una
educación humana y cristiana lo más exquisita posible, y una
instrucción académica acorde a las capacidades de cada quien. A
su tiempo les iniciaremos en el mundo laboral, y no olvidaremos de
prepararlos eficientemente para poder llevar una vida independiente de
los Hogares y construir su propia familia. (El Chincha decía a sus
chavos: “lo que yo hago por ustedes se lo voy a cobrar en sus
hijos”).
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Creo que si nos mantenemos en esta línea Hogares Calasanz seguirán
honrando al P. Alejandro García-Durán; seguiremos todos siendo sus hijos.
Josep
Margalef, Sch. P.
14-julio-2001
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Durante este verano hemos
vivido experiencias muy significativas en los Hogares Calasanz.
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El esperado regreso del P.
Rosalío a los hogares de Puebla ( 4 de julio) fue un momento muy emotivo.
Su ausencia de dos meses se debió a unos estudios que realizó en Colombia.
Ahora, después de un periodo de estudio y descanso, regresa con mucho ánimo
a continuar su labor con los niños.
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El verano fue aprovechado
por los niños de los hogares de Puebla en diversas actividades: visitas
culturales, excursiones y, desde luego, algunos momentos dedicados a
estudiar. Para esto último nos prestaron las instalaciones del Pereyra.
Gracias.
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El 25 de agosto, Carlos Martínez,
director del hogar del D. F., ha emitido sus votos solemnes, es decir, se ha
comprometido públicamente a vivir para siempre como religioso escolapio. Al
día siguiente recibió el ministerio del diaconado en la parroquia de
Progreso Nacional. Ahí estaban los chavos del hogar que dirige, la tía
Mode, por su puesto, y una pareja muy cercana a ellos que son los tíos Liz
y Manuel.
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Los escolapios Saúl Hernández,
José Alfredo Sosa Morataya y Francisco Anaya Walker, agradecemos la
oportunidad de haber colaborado en los hogares durante este verano e
invitamos a otros religiosos, de cualquier demarcación, a realizar una
experiencia semejante en esta obra de la Escuela Pía. Tal vez se queden
para siempre y ya no lo cambien por nada del mundo, ¡como hizo José de
Calasanz!
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